Presupuesto Bottom-up

Por Cecilia Gordano.

http://www.genderIT.org

“La tarea es grande pero las mujeres ya estamos acostumbradas a los problemas y a las dificultades”. Así se expresaba Maria Lu, participante del foro virtual “El Presupuesto Participativo desde una Perspectiva de Género” convocado por la Secretaría de la Mujer de la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) [1]. El foro se realizó en diciembre de 2007 con el objetivo de intercambiar información y experiencias, debatir y analizar el proceso del Presupuesto Participativo (PP) de la ciudad, especialmente entre las mujeres organizadas de los diferentes barrios [2].

El Presupuesto Participativo es una instancia anual en la que la IMM invita a los y las vecinas a elaborar y/o votar propuestas para la zona (sobre actividades socioculturales, mejoramiento de infraestructura y servicios, etcétera), asignando recursos para concretar las que resulten elegidas por cada comunidad. Se trata de una práctica iniciada en Brasil a fines de la década del 80 para “abrir la gestión municipal y la toma de decisiones a la participación ciudadana” [3] y que luego se extendió a otros países.

En Montevideo se votó por primera vez en 2006, aunque como concepto se viene desarrollando a partir de los esfuerzos de descentralizacion iniciados en 1990, año en el que el área geográfica se subdividió en 18 zonas con su propio centro administrativo: los Centros Comunales Zonales (CCZ). Luego de la creación de la Comisión de la Mujer en 1991, los CCZ comenzaron a albergar “espacios locales de encuentro y participación entre mujeres y de servicios dirigidos a mujeres de sectores populares” [4] (con asesoramiento en salud, violencia doméstica, jurídica, etcétera) llamados ComunaMujer.

En las elecciones del 2007, el PP creció en cantidad de proyectos presentados así como en la participación vecinal, consolidándose como un espacio legítimo de propuesta y acción ciudadanas. En este escenario, se destacó la participación de votantes mujeres (57%) en comparación con los varones (43%) [5]. Sin embargo, la supremacía cuantitativa de las votantes no se reflejó en los resultados de las propuestas ganadoras y este fue uno de los temas de debate en el foro virtual. Como expresó Maria Aurora: “me preocupa que las propias mujeres no voten los proyectos con mirada de mujer, como puede ser la mejora de una guardería, la ampliación de la policlínica o la compra de una casa para mejorar el servicio de una Comuna [Mujer]”.

Una mirada feminista podria llamar la atención sobre la inconveniencia de (auto)identificarse como mujeres con proyectos vinculados a la provisión de servicios de cuidado y atención (guarderías, policlínicas), reproduciendo la división patriarcal del trabajo. Si bien refleja una realidad en la que la mayoría de beneficiarias directas son mujeres, los grupos de mujeres organizados en los barrios participan activamente no sólo como usuarias sino también como promotoras, por ejemplo, de derechos sexuales y reproductivos.

Lo cierto es que las mujeres organizadas en las ComunaMujer tienen el poder de participación y negociación para presentar sus propuestas e influir en la distribución de los aproximadamente 143 mil dólares anuales que cada zona recibe en el marco del PP.

La ausencia de propuestas ganadoras hechas por y para mujeres fue uno de los temas recurrentes en el foro, donde las participantes comparten experiencias de las distintas zonas de la ciudad, evaluando aciertos y errores: la participante Maria Lu de la zona 6 lamentaba no haber obtenido los votos suficientes para equipar el nuevo local de la ComunaMujer; en la zona 11 las mujeres sienten que tenían una buena propuesta pero fallaron en difundirla para obtener el apoyo de vecinos y vecinas, lo que atribuyeron a su propia falta de experiencia y formación en las dinámicas del PP; otra compañera de la zona 14 contó que para obtener los votos para ampliar el local de la ComunaMujer “hubo que trabajar y caminar muchísimo”, enfatizando la estrategia de difusión puerta a puerta entre el vecindario.

El sueño del local propio es moneda corriente entre las integrantes de las ComunaMujer, ya que muchas funcionan transitoriamente en espacios prestados por el CCZ, a veces en malas condiciones edilicias y/o inadecuados para proveer los servicios mínimos de atención (como asesoramiento a víctimas de violencia doméstica). A ello se suma otro sueño, incluído también como proyecto en el PP: el de la computadora propia en cada ComunaMujer.

Sinergias y confluencias

Desde hace varios años Montevideo ha participado en los programas regionales URBAL, cofinanciados por la Comisión Europea a través de sus Programas de Cooperación Exterior. Con el objetivo principal de “desarrollar redes de cooperación descentralizada entre colectividades locales sobre temas y problemas concretos de desarrollo local urbano” [6], el programa trabaja en redes temáticas integradas por municipalidades de América Latina y Europa.

Actualmente la Secretaría de la Mujer de la IMM forma parte del llamado proyecto “URBAL B. Las mujeres transformamos las ciudades” [7], junto a dependencias municipales de Escazú (Costa Rica), Quito (Ecuador), Santa Tecla (El Salvador), Gijón (España) y Saint Denis (Francia). El proyecto “busca transformar las ciudades, fortalecer la ciudadanía de las mujeres y las capacidades institucionales para promover equidad de género” [8]. Cada municipio estableció sus líneas de acción prioritarias, siendo comunes la generación de capacidades de liderazgo entre mujeres.

Montevideo es la única ciudad socia del proyecto que explicita entre sus objetivos o “servicios a fortalecer” la promoción de una “Red informática entre mujeres” [9]. Consultada al respecto, la directora de la Secretaría de la Mujer, Elena Ponte, expresó que “en la iniciativa confluyen el interés de la Secretaría ante la necesidad de superar las limitaciones en la transmisión de información y de profundizar el proceso de participación ciudadana de las mujeres organizadas en el programa ComunaMujer, las necesidades expresadas por las propias mujeres y la posibilidad de ponerla en práctica a través del proyecto URBAL B”.

Cabe destacar en este contexto la importancia de la articulación de recursos humanos y financieros de varios actores para concretar un proyecto tan complejo como ambicioso. En una primera instancia fue necesaria la capacitación de las integrantes de las ComunaMujer en el manejo básico de herramientas informáticas, para lo cual se realizaron 9 talleres a lo largo de 2007. Dichos talleres estuvieron a cargo de la organización feminista Cotidiano Mujer que trabaja, entre otros temas, la inclusión sociodigital como proceso de empoderamiento para la participación política de las mujeres. En términos de financiamiento, la Secretaría de la Mujer de la IMM facilitó los locales equipados para la capacitación (tanto municipales como arrendados a terceros), el transporte de las participantes de los talleres y la elaboración de manuales. Por su parte, Cotidiano Mujer aportó el diseño e implementación de los talleres – incluyendo el trabajo del equipo docente y de coordinación – posibilitado con el apoyo financiero de la Asociación Mundial para las Comunicaciones Cristianas (WACC, por sus siglas en inglés), entidad que promueve la comunicación para el cambio social [10].

Otra de las etapas previstas en el proceso de consolidación de la red informática entre las ComunaMujer es la instalación de al menos una computadora con acceso a internet por zona. Para ello, está prevista la inversión de recursos del programa URBAL B pero aún no se ha concretado por varios motivos del municipio, entre ellos técnicos y burocráticos, así como la necesidad de contar con locales propios y seguros para las ComunaMujer. Elena Ponte destacó la prioridad de instalar estos equipamientos en el corto y mediano plazo, siendo parte esencial de “sostener los aprendizajes” y “no desandar caminos”.

La incorporación de herramientas informáticas permitió a varias mujeres organizadas de Montevideo participar en el foro virtual sobre el PP. Varias de ellas también conforman el grupo impulsor del foro que, continuando con las actividades previstas en el programa URBAL B, profundizaron su formación en estrategias de comunicación y aspiran a constituirse en referentes sobre las acciones de las ComunaMujer.

El contexto nacional

Esta experiencia se limita a grupos de mujeres organizadas de Montevideo, característica que la vuelve exitosa desde el punto de vista de la receptividad y potencial de la propuesta, ya que las tecnologías de información y comunicación (TIC) complementan lazos de solidaridad y estrategias de acción ya fuertemente consolidadas a lo largo de años de trabajo conjunto entre las mujeres. Por otro lado, tiene como contrapartida su singularidad, que no refleja la situación general del país.

Desde el inicio de sus actividades a mediados de 2006, la Agencia para el Desarrollo de la Gestión del Gobierno Electrónico y la Sociedad de la Información y el Conocimiento (AGESIC) confeccionó una Agenda Digital [11] que cuenta entre sus objetivos la “Equidad e Inclusión Social” para “generar más y mejores oportunidades de uso y apropiación de las TIC para los ciudadanos, grupos y sectores más desfavorecidos y/o excluídos”. Sin embargo, ni en éste ni en los demás objetivos se atiende a las diferencias entre varones y mujeres en cuestiones de TIC.

La AGESIC encomendó la elaboración de un documento “exploratorio y descriptivo” que recaba información sobre la situación nacional referente a TIC en el contexto regional e internacional, así como experiencias puntuales sobre inclusión digital, incluyendo el proyecto relativo a las ComunaMujer. El documento expresa que “en general, a partir de búsqueda en portales, se constata que las ONG y organizaciones que abordan la temática género no trabajan el tema [de la brecha digital de género] en profundidad. Frente a esta realidad, sin lugar a dudas, de aprobarse el ítem del Plan de Igualdad de Oportunidades y Derechos se habrá dado un importante paso adelante al respecto” [12].

Cabe recordar que dicho plan, impulsado por el Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU) para el periodo 2007-2011, fue aprobado por el Poder Ejecutivo a mediados del 2007 (decreto 184/007). Entre sus muchas y variadas “líneas estratégicas de igualdad” (LEI) la N° 34 refiere al “Desarrollo de medidas para aumentar el acceso de las mujeres a las TIC, eliminando la brecha de género existente” [13]. El presupuesto propio del INAMU ronda los 100 mil dólares anuales [14] pero es de estimar que la alocación de recursos para concretar las acciones previstas en el LEI 34 provenga de otras dependencias del Estado coparticipantes y/o de la cooperación internacional.

El Plan constituye un hito histórico que institucionaliza la equidad de género y el empoderamiento de las mujeres uruguayas en diversas áreas a nivel legislativo, de estrategias nacionales y de políticas públicas, comprometiendo en ello a todas las dependencias y ministerios estatales. En este sentido, adopta la estrategia de doble vía (two-track strategy) promovida en la Plataforma de Acción de Beijing en 1995 y enfatizada en el informe elaborado por la reunión del grupo de expertas de la División para el Avance de la Mujer (DAW, por sus siglas en inglés) sobre “Financiamiento para la equidad de género y el empoderamiento de las mujeres” de 2007. Dicha estrategia destaca la necesidad de políticas, programas y recursos específicos para el empoderamiento, a la vez que la integración de la perspectiva de igualdad de género en el centro de todas las políticas, programas y alocaciones de recursos [15].

Reflexiones finales

La paulatina incorporación de herramientas informáticas de parte de grupos de mujeres de las ComunaMujer de Montevideo (una de tantas de sus actividades) prueba ser un interesante ejemplo de buenas prácticas sobre presupuestos con perspectiva de género a dos niveles.

A nivel macro, la capacitación y las acciones que le den sustentabilidad (provisión de equipamientos, instancias de participación electrónica, manuales, etcétera) se enmarcan en un proyecto de coordinación interinstitucional posible gracias a la sinergia de esfuerzos y la confluencia de recursos humanos y financieros de diverso origen pero con objetivos comunes. De este modo la IMM, a través de su Secretaría de la Mujer, cofinancia la concreción de la red informática de las mujeres organizadas a través del programa regional de cooperación, URBAL B, apoyado por la Comisión Europea. Otro tanto corre por cuenta de la organización feminista Cotidiano Mujer que impulsa actividades con fondos solicitados a la WACC.

A nivel micro, los frutos de la capacitación se perciben en una actividad que convoca a las mujeres a discutir el Presupuesto Municipal Participativo en el que han sido protagonistas como votantes y propositoras de proyectos. La discusión online refleja su preocupación y posteriores estrategias por hacer del PP un proceso sensible a temas de género, incluyendo aquellos que apoyan y promueven la generación de espacios físicos adecuados para organizarse y/o atender las inquietudes de otras mujeres en los barrios.

La experiencia – aún en curso y en proceso de consolidación – deja aprendizajes para futuras iniciativas a favor del empoderamiento de grupos organizados de mujeres en otros departamentos en el marco de un próximo y cada vez más urgente plan de acciones de alcance nacional para promover el acceso, la apropiación y la distribución de beneficios de las TIC con equidad de género.

Referencias y recursos

[1] Sitio oficial de la Secretaría de la Mujer de la Intendencia Municipal de Montevideo http://www.montevideo.gub.uy/mujer/

[2] Sitio del foro virtual Presupuesto Participativo desde una perspectiva de género http://generoypresupuesto.foroactivo.com

[3] http://ppcg.infopolis.es/segment.cfm?segment=1340&table_of_contents=1099

[4] BRUERA, S. & GONZÁLEZ, M.: Una política municipal dirigida a las mujeres. COMUNAMUJER. CIESU. IMM. Montevideo

[5] http://www.montevideo.gub.uy/descentra/pp_resultados.pdf

[6] http://ec.europa.eu/europeaid/where/latin-america/regional-cooperation/urbal/index_es.htm

[7] Resumen del programa “URBAL B. Las mujeres transformamos las ciudades” http://www.quito.gov.ec/mujerestc/proyecto.htm

[8] http://www.quito.gov.ec/mujerestc/proyecto.htm

[9] http://www.quito.gov.ec/mujerestc/ciud_montevideo.htm

[10] http://www.wacc.org.uk/es/about_wacc

[11] AGESIC – Agenda Digital de la Agencia para el Desarrollo de la Gestión del Gobierno Electrónico y la Sociedad de la Información y el Conocimiento de Uruguay http://www.agesic.gub.uy/Sitio/agenda.html

[12] RIVOIR, Ana Laura y RIOS, Mauro (2007): Libro Verde de la SIC en Uruguay. Disponible en http://www.agesic.gub.uy/Sitio/descargas/Libro%20Verde%20Uruguay.pdf

[13] INAMU – Instituto Nacional de las Mujeres (2007): Primer Plan Nacional de Igualdad de Oportunidades y Derechos. http://www.mides.gub.uy/inamu/pub_primerplan.pdf

[14] http://www.cepal.cl/cgi-bin/getProd.asp?xml=/mujer/noticias/fichas/4/6414/P6414.xml&xsl=/mujer/tpl/p21f.xsl

[15] DAW – Division for the Advancement of Women (2007): Financing for gender equality and the empowerment of women. Report of the Expert Group Meeting. http://www.un.org/womenwatch/daw/egm/financing_gender_equality/EGM%20Report%20Final.pdf

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