TICs para el cambio social

TICs para el cambio social; las mujeres como protagonistas.

La Sociedad de la Información y el Conocimiento requieren la inclusión digital de todos y todas; sin embargo, las barreras de acceso y utilización a las TICs afectan a millones de personas en el mundo que viven al margen de los procesos de desarrollo.[2] Las mujeres, que constituyen la mitad de la población mundial, han enfrentado dificultades en el ejercicio de sus derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales, amenazados por los sistemas patriarcales y fundamentalistas. Hoy nos encontramos ante un cambio de paradigma en todos los ámbitos de la organización social gracias a la revolución tecnológica, que nos sitúa en un escenario desafiante para intensificar las luchas por sociedades equitativas y verdaderamente democráticas. 

Un documento de AMD[3]; señala: “Para eliminar la brecha digital es necesario más que una simple oferta de computadoras y acceso a Internet. Las soluciones tecnológicas no eliminarán la división a menos que tomen en cuenta las razones sociales por las que la gente no está en línea[4]“. Mientras que la brecha digital se da en la intersección de las diferencias lingüísticas, tecnológicas y sociales a nivel internacional y dentro de cada país, también tiene un profundo impacto en la reproducción de las desigualdades sociales.  

En Uruguay, estas brechas han quedado en evidencia a través de uns estudio realizado en Uruguay sobre Internet. [5]. En el mismo, se señala que casi la cuarta parte del país urbano hace uso de una computadora y que poco más de la mitad se conecta también a Internet. Los usuarios de computadoras (al igual que los usuarios de Internet) “son predominantemente montevideanos, hombres, menores de 30 años, personas de nivel socioeconómico alto o medio e individuos alta y medianamente educados”, según este informe.

Aunque actualmente Internet está muy presente en las actividades del país,  falta mucho para lograr que sea accesible para todos y todas. Creemos que la inclusión digital no sólo fomenta el acceso a la información, sino que lo promueve como un derecho fundamental. Este factor es clave para el desarrollo democrático y la ciudadanía plena.

La propuesta planteada por Cotidiano Mujer, apunta a contribuir a la inclusión digital de algunas mujeres que han quedado fuera, aportando concretamente a la mejora de sus condiciones de vida. A su vez, está iniciativa busca generar  un modelo de intervención. En este sentido debemos decir que sus antecedentes son muy limitados[6]. Luego de la exitosa experiencia llevada a cabo por Cotidiano Mujer con mujeres de un barrio de Montevideo (2006), creemos aún más necesario y urgente actuar en esta temática, intentando reducir la brecha digital, y reproducir sus potencialidades a otras zonas.

La adquisición y apropiación de estas herramientas por parte de mujeres con influencia en sus localidades es, indudablemente, una necesidad y una oportunidad que puede potenciar la capacidad creativa de otros colectivos y personas.  

Desde allí, nos situamos para la construcción de sociedades más libres e informadas. El conocimiento abierto, compartido y fluido empodera capacidades individuales y potencia formas de organización y de trabajos colectivos, fomentando el aprendizaje mutuo de grupos y actores/as sociales que actúan por alcanzar la equidad entre hombres y mujeres en las comunidades locales y globales.  Las desigualdades marcadas por las relaciones de género afectan especialmente a las mujeres en el uso y apropiación de las TICs ya que muchas de ellas lo hacen para continuar lazos familiares más que como herramientas de participación civil y política, afectando el pleno ejercicio de su ciudadanía.

Los sectores más vulnerables se ven afectados por la existencia de una brecha digital,  que tiene su origen en una serie de factores interrelacionados tales como la pobreza o la falta de políticas adecuadas, el analfabetismo y los bajos niveles educativos. A su vez, la brecha digital impacta al interior de las sociedades por causas de género, edad, etnia y clase social.

El espacio virtual reproduce entonces las desigualdades existentes en el mundo real pero a la vez tiene el potencial de favorecer procesos de desarrollo y aumentar las opciones de acción en la toma de decisiones. Mediante la adquisición de los conocimientos básicos y necesarios, las mujeres pueden hacer un uso creativo y productivo de las TICs y de ese modo potenciar sus capacidades, amplificar sus voces y salir del espacio localizado territorialmente al espacio virtual. La histórica lucha por los derechos de las mujeres asume ahora el desafío de incorporar los recursos de las nuevas tecnologías para, de esta manera, alcanzar sociedades más igualitarias y democráticas.  

Si bien Uruguay está cuantitativamente bien posicionado en el ranking de acceso a TICs en el contexto Latinoamericano, adolece de políticas nacionales de inclusión digital que promuevan la democratización de las posibilidades económicas, culturales y políticas que estas herramientas ofrecen. En materia de género el desafío es aún mayor porque paralelamente a la definición de un Plan Nacional de Igualdad de Oportunidades y Derechos que atienda específicamente las necesidades y dificultades de las mujeres para acceder y apropiarse de las TICs, es preciso articular acciones con otros actores gubernamentales, de la sociedad civil y del sector privado, en un escenario difuso por la falta de sistematización y continuidad de los esfuerzos emprendidos para que la población participe activamente en la Sociedad de la Información como ciudadanía antes que como consumidores/as pasivos de la oferta tecnológica.  

A nivel de integración de la perspectiva de género con las TICs, se destaca la experiencia implementada por la ONG feminista Cotidiano Mujer que, junto a la Secretaría de la Mujer del Municipio de Montevideo, está realizando Talleres de capacitación en el uso y apropiación de las TICs, en diferentes barrios de Montevideo en donde existe el Programa Comuna Mujer[7], este programa está se lleva adelante por la Intendencia Municipal de Montevideo, desde hace más de 10 años. El proyecto apunta a trabajar con 120 mujeres de Montevideo. Se trata de mujeres de sectores populares, mayoritariamente adultas, vinculadas generalmente de manera informal o esporádica al mercado de trabajo y que realizan diversas actividades en su comunidad. Si bien residen en zonas con grandes carencias, han logrado incluir en la agenda local algunas preocupaciones “no tradicionales” vinculadas a los derechos humanos de las mujeres. Han realizado procesos de capacitación sobre cuestiones complejas: desde la recepción y derivación de situaciones de violencia doméstica, pasando por la promoción de la salud sexual y reproductiva, hasta herramientas de trabajo como la planificación estratégica. 

Son mujeres referentes en sus barrios y muchas de ellas integran diversas organizaciones de la zona, algunas participan (por elección de los vecinos y vecinas) en los órganos de los gobiernos locales. A su vez, la mayoría no posee acceso ni un conocimiento activo de las TIC para poder desarrollarse en sus actividades barriales, por lo que creemos necesario y urgente, dentro de esta sociedad de la información y la comunicación, el “acercar” y estimular el uso de estas tecnologías en las dinámicas de estos grupos.

Creemos que el impacto que tendrá la aplicación de este proyecto en dichas comunas en particular será muy positiva al fortalecer el trabajo que ya realizan a nivel local, potenciarlas a nivel individual y abrirles nuevas puertas en lo regional. Pese a trabajar hace muchos años en red, no contaban con posibilidades de integrar las nuevas tecnologías a sus actividades. Se trata pues de personas excluidas de los procesos tecnológicos, pero con una necesidad concreta de integrar a su vida y su actividad estos recursos. Su inserción social y comunitaria hace de ellas potenciadoras y multiplicadoras. 

En este contexto donde la creación de Redes de Comunicación de mujeres multiplica el trabajo de todas, el esfuerzo individual se torna colectivo cuando valoramos y conocemos saberes y experiencias acumulados por los movimientos de mujeres y feministas hacia la consolidación de espacios con perspectiva de género.  


[1] http://www.uneca.org/asis/aisi.htm. [2] En el año 2005 el número de usuarios de Internet era de 1.000 millones. http://www2.canalaudiovisual.com/ezine/books/jirnet/2net32.htm  [3] El estudio presentado por el Consejo Mundial de Defensa al Consumidor de AMD titulado Charting and Bridging Digital Divides (Registro y eliminación de las brechas digitales), 2003, puede consultarse en:http://www.amdgcab.org.[4] Así se habla de “brechas de género” en Alemania e Italia y “brechas de edad” en Corea del Sur, por ejemplo.[5] CPA/Arthur Andersen, Cifra, Ferrere Lamaison, Infocorp, (agosto 2000), Reporte: “Internet en Uruguay”. Montevideo, Uruguay.[6] Se han desarrollado algunas experiencias a-sistemáticas con jóvenes en nuestra ciudad

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